Al igual que los pueblos celtas, nadie sabe de donde vinieron los pueblos germánicos. La primera vez que sabe algo de ellos es que vivían en el sur de la península de Escandinavia, en la península de Jutlandia y en el norte de Alemania, entre el río Ems al oeste, el río Oder al este, y al norte de las montañas Harz. Los agrupamos todos juntos porque sabemos que hablaban lenguas similares entre sí y que tenían un tronco original común, el protogermánico. La Cultura de la cerámica cordada puede ser, en todo o en gran parte, una manifestación de los primeros pueblos germánicos. Su historia se extiende desde el 2000 AP hasta la actualidad.
Los pueblos protogermánicos se cree que emergieron durante la Edad del Bronce Nórdico, que desarrollaron la Cultura de las Hachas de Guerra en el sur de Escandinavia. Durante la Edad del Hierro, varias tribus germánicas empezaron a expandirse en dirección sur (también sureste y suroeste) a costa de los pueblos celtas, lo que llevó después a siglos de conflicto con la Antigua Roma (en inglés, Germanic Wars). Pero en los inicios de sus migraciones, los vándalos, los gépidos y los godos ocuparon el área del sur de la costa báltica, más o menos entre los ríos Oder al oeste y el Vístula al este, es decir, más al este del área descrita antes. Y de este modo fueron sometiendo a las diversas tribus celtas, como los helvecios, que fueron confinados al área de lo que hoy es Suiza en el siglo I AP.
En el tiempo de Julio César, los pueblos germánicos se habían establecido en zonas muy extensas al este del río Rin, y hacia el sur habían alcanzado el río Danubio.
En los tiempos de este general romano (siglo I AP), Germania era el área geográfica al este del Rin pero que no intentó conquistar. De esta palabra nació el origen etimológico del concepto moderno de germánico.
Como pasó con los celtas, de los pueblos germánicos sabemos lo poco que sabemos gracias a los griegos y, sobre todo, a los romanos, cuyo imperio ayudaron a derribar.
Es por esta razón que debemos terminar esta introducción y estudiar en la siguiente los conflictos de los pueblos germánicos con los romanos.
Los pueblos protogermánicos se cree que emergieron durante la Edad del Bronce Nórdico, que desarrollaron la Cultura de las Hachas de Guerra en el sur de Escandinavia. Durante la Edad del Hierro, varias tribus germánicas empezaron a expandirse en dirección sur (también sureste y suroeste) a costa de los pueblos celtas, lo que llevó después a siglos de conflicto con la Antigua Roma (en inglés, Germanic Wars). Pero en los inicios de sus migraciones, los vándalos, los gépidos y los godos ocuparon el área del sur de la costa báltica, más o menos entre los ríos Oder al oeste y el Vístula al este, es decir, más al este del área descrita antes. Y de este modo fueron sometiendo a las diversas tribus celtas, como los helvecios, que fueron confinados al área de lo que hoy es Suiza en el siglo I AP.
En el tiempo de Julio César, los pueblos germánicos se habían establecido en zonas muy extensas al este del río Rin, y hacia el sur habían alcanzado el río Danubio.
En los tiempos de este general romano (siglo I AP), Germania era el área geográfica al este del Rin pero que no intentó conquistar. De esta palabra nació el origen etimológico del concepto moderno de germánico.
Como pasó con los celtas, de los pueblos germánicos sabemos lo poco que sabemos gracias a los griegos y, sobre todo, a los romanos, cuyo imperio ayudaron a derribar.
Es por esta razón que debemos terminar esta introducción y estudiar en la siguiente los conflictos de los pueblos germánicos con los romanos.
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