jueves, 20 de septiembre de 2018

Guerra cimbria

El primer encontronazo entre romanos y germanos ocurrió en el año 113 a. C. cuando los cimbrios, los teutones y los ambrones abandonaron sus tierras de la costa báltica, donde hoy están las costas de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Alemania, la costa sur de la actual Suecia y de Finlandia y la costa este de la península de Jutlandia (Dinamarca) y migraron por gran parte de Europa, y tuvieron tres encuentros bélicos con los romanos.
La Guerra Cimbria (113-101 a. C.) enfrentó a la República Romana y las tribus germánicas de los cimbrios y los teutones, que emigraron de sus tierras de las costas anteriormente dichas, a territorio controlado por los romanos y sus aliados. Esta guerra fue la primera vez que, desde la Segunda Guerra Púnica, Italia y la misma Roma fueron seriamente amenazadas.
Por razones desconocidas (con mucha probabilidad por razones climáticas), alrededor de los años 120-115 a. C., los cimbrios abandonaron sus tierras originales. Viajaron hacia el sudeste y en el camino se encontraron con sus vecinos y, quizás, parientes, los teutones. Llegaron a la provincia romana de Nórico (en latín NORICVM) y derrotaron a las tribus celtas que allí vivían aliadas de los romanos. Esta zona corresponde a casi toda Austria y la Baviera alemana. Estas tribus eran los escórdicos, una tribu gala, que tenían como aliados a los Boii, otra tribu gala que también habían viajado lo suyo; y los taúricos, una tercera tribu celta que vivía allí desde tiempo atrás. Muchos de (o quizás todos) los derrotados supervivientes se unieron a las tropas germánicas, lo cual apunta desde el principio a una hibridación entre celtas y germanos.

LA BATALLA DE NOREYA (112 AP)

Los taúricos, que no se unieron a los germanos, salieron corriendo del lugar y pidieron ayuda a los romanos. Para eso eran aliados de estos últimos. En el año 112 el cónsul Gneo Papirio Carbón fue enviado a la zona. Carbón se dirigió allá al mando de las legiones más cercanas, las que estaban situadas en Aquilea, una población estratégica romana al borde del mar Adriático y que estaba unida mediante una calzada con Nórica. Carbón ocupó una importante posición defensiva y ordenó a los cimbrios y sus aliados que desocuparan las tierras de los tauriscios inmediatamente. Los cimbrios habían escuchado historias de la temible obstinación romana, y tras ver el tamaño del ejército y su fuerte posición defensiva, se conformaron. Sin embargo, Carbón no iba a permitir que los enemigos de Roma (ni la oportunidad de obtener un triunfo) se escaparan.
Papirio envió guías para que escoltaran a los cimbrios y teutones de vuelta a la frontera, pero en realidad pensaba guiarlos hacia una emboscada que él mismo había preparado; sin embargo, probablemente por medio de una traición de alguno de los guías, los protogermánicos supieron del ardid que les estaba preparando el cónsul. Superando ampliamente en número de hombres al enemigo, y conocedores de la futura traición, los germanos actuaron en consecuencia y cayeron sobre el desprevenido ejército romano, quienes pasaron de llevar la iniciativa a ser sorprendidos por el numeroso enemigo bárbaro (Batalla de Noreia). Se sabe que la tormenta que cerró aquel día evitó la total destrucción de las fuerzas romanas, pues los germanos cesaron inmediatamente la cacería de las tropas romanas en desbandada, lo que permitió a éstas reagruparse y huir con los restos de la impedimenta hacia la península italiana. Este atípico desenlace se produjo porque los germanos creían que los rayos y truenos de las tormentas se debían a la ira de sus dioses, lo cual era mucho más temido para ellos que el propio enemigo. Carbón huyó con los restos de sus huestes, y fue deshonrado por el Senado, pero no se le envió siquiera al exilio. Acabó suicidándose (¿no eran los nipones los que se hacían el harakiri tras una derrota?).
De esta manera, Italia quedó expuesta a la invasión. Sin embargo, los cimbrios y sus aliados no cruzaron los Alpes, sino que marcharon al oeste, para entrar en la Galia. En el 109 a. C., invadieron la provincia romana de la Galia Narbonense derrotando al ejército romano, que estaba bajo el mando de Marco Junio Silano. Durante el mismo año, también vencieron a otro ejército romano en Burdigala (actual Burdeos), muriendo en combate su comandante y también cónsul, Lucio Casio Longino Ravila. En el 107 a. C. los romanos perdieron nuevamente, esta vez contra los tigurinos (uno de los pueblos de los cantones helvecios), quienes eran aliados de los cimbrios tras su paso por los Alpes.

LA BATALLA DE BURDIGALA (107 AP)

Celebrada en el año 107 a. C. entre la tribu celta de los tigurinos y las legiones romanas, fue una batalla de menor cuantía que la Batalla de Noreya y la de Arausio, que fue la peor de todas.
Los tigurinos (en latín, Tigurini) eran uno de los cuatro cantones en los que estaban subdivididos los helvecios, poblaciones celtas de la actual Suiza y Alemania meridional. Los tigurinos estaban asentados en la zona de Avenches. En el 108 a. C., invadieron la Galia meridional junto con los cimbros, teutones y ambrones. En el 107 a. C., bajo la dirección de Divicón, consiguieron derrotar al ejército romano en batalla guiado por el cónsul Lucio Casio Longino. Sin embargo, en lugar de invadir Italia decidieron volver a sus tierras, escapando a la derrota que las legiones romanas infligieron sobre los cimbros y teutones.
En el siglo XIX los helvecios fueron elegidos por la historiografía nacional como los antepasados de los suizos y Divicón, jefe de los tigurinos, se convirtió en el primer héroe nacional suizo.
En 107 a. C., el Senado decidió forzar la situación mediante el envío de un nuevo ejército, esta vez dirigido por el cónsul Lucio Casio Longino. Esta vez los romanos decidieron defender la ciudad de Burdigala, que pertenecía a la tribu aliada de los alóbroges. Los tigurinos marcharon sobre Burdigala y emboscaron a Longino, matándolo. Los soldados restantes huyeron al campamento y nombraron a Cayo Popilio Laenas (hijo del cónsul del año 132 a. C., Publio Popilio Laenas), como su nuevo comandante. Popilio se rindió sin pelear, entregando la mitad de los bagajes romanos. Fue una derrota humillante para Roma, lo que provocó una rebelión en Tolosa en su contra.

LA BATALLA DE ARAUSIO

La Batalla de Arausio fue mucho más importante que la de Noreya. En el 105 a. C., el Senado romano envió al procónsul Quinto Servilio Cepio el Viejo y el cónsul Cneo Malio Máximo a la Galia para expulsar a los invasores, para tratar de resolver el asunto de una vez por todas. Para ello, la República envió al mayor ejército nunca visto desde la segunda guerra púnica (probablemente, el mayor de toda la historia de Roma) a la zona, compuesto por 80.000 legionarios y 40.000 auxiliares, incluyendo al personal no combatiente. Esta fuerza estuvo dividida en dos, siendo liderada cada parte por uno de los cónsules.
Cada cónsul guió sus legiones por cuenta propia hacia el río Ródano, a su paso por Orange, y situaron su campamento en orillas opuestas. Los dos comandantes romanos no se gustaban, incluso desconfiaban, entre sí, por lo que sus ejércitos, en vez de actuar como una fuerza abrumadora en la misma dirección, serían entidades independientes separadas por cimbrios, teutones y sus aliados. El motivo por el que Cepio envió a sus topas a acampar al otro lado del río fue no estar bajo la jurisdicción de su superior. El orgullo de Cepio llegó a tal extremo que optó por atacar sin el apoyo de Máximo, consiguiendo que sus legiones fueran aniquiladas y su campamento asaltado. Parece ser que la razón por la que ambos jefes romanos actuaron sin coordinación alguna fue que Cepio era un patricio de antigua estirpe mientras que Malio era "hombre nuevo" sin antepasados famosos.
Las rodeadas y desmoralizadas tropas de Malio Máximo fueron vencidas fácilmente. Los que no caían en combate, se ahogaban en el río, intentando escapar. La Batalla de Arausio supuso la peor derrota sufrida desde Cannas. De hecho, las pérdidas humanas son mucho mayores, y sus consecuencias, más duraderas en el tiempo. Para cimbrios y teutones supuso una gran triunfo, pero al no aprovecharlo, sembraron las semillas de su destrucción. En lugar de reunir a sus aliados y marchar sobre Roma, los cimbrios penetraron en la Hispania, mientras que los teutones permanecieron en la Galia. Por segunda (y fatal) vez, los motivos por los cuales no invadieron Italia siguen siendo un misterio. Tal vez pensaron que un saqueo en Hispania y la Galia sería más fácil. Posiblemente también, ellos podrían haber tenido numerosas bajas, sintiendo que no eran todavía una fuerza lo suficientemente fuerte como para luchar con los romanos en sus tierras. Con sus temerarias tácticas de batalla, incluso sus victorias podrían haber sido costosas.

CAYO MARIO TOMA EL MANDO

Después de la derrota de Arausio, el miedo invadió la República de Roma. Los romanos le llamaron el terror cimbricus, ya que los habitantes de la ciudad esperaban ver llegar a los cimbrios y sus aliados a las puertas de la ciudad en cualquier momento. Los habitantes de Roma entraron en pánico y exigieron al Senado la elección de Cayo Mario como cónsul de los ejércitos. En esta atmósfera de pánico se declaró la emergencia. El Senado, en contra de su voluntad, se vio obligado a satisfacer los deseos populares. Se pasó por alto los métodos constitucionales y se declaró a Cayo Mario, conquistador del Reino de Numidia en el norte de África (bereberes del norte de Argelia), como cónsul de un modo ilegal en el año 105 a. C. Y lo que es más importante, se le dio a Cayo Mario el poder de armar un ejército a su entera voluntad.
Hasta el 105 a. C. la milicia estaba formada por ciudadanos bien entrenados pero que formaban un ejército irregular y poco profesional. Su armamento y protecciones eran irregulares, dependiendo de la clase social. Mario unificó las unidades, uniformó el armamento y las protecciones, convirtió a los legionarios en una clase profesional de soldados, dándoles una paga para que compraran bebidas alcohólicas o contrataran los servicios de prostitutas.
Mario y la mayoría de los senadores se odiaban. Cayo Mario, que era de origen pobre, decidió elegir a sus nuevos soldados entre las clases más pobres de Roma, que no tenían ningún sentimiento de obediencia hacia los ricos senadores. Pensó, y acertó, que los pobres sentirían más lealtad hacia su general que hacia el Senado, del cual no provenía ningún tipo de beneficio para los pobres. Además, su lealtad se volcaría hacia quién les daba su paga. Hasta cierto punto los legionarios se convirtieron en mercenarios.
Como los cimbrios no entraron en la península itálica, Mario tuvo unos meses más para organizar el nuevo ejército a su gusto.

LAS REFORMAS DE MARIO

Para los romanos quedó muy claro que, después de las derrotas de Noreya y Arausio, el sistema con el que conducían su ejército (básicamente las legiones, su ejército de tierra) no funcionaba. Necesitaban introducir reformas radicales.

Hasta la última década del siglo II a. C., los requerimientos necesarios para convertirse en un soldado al servicio de la República eran muy estrictos. Eran los siguientes:

  • El aspirante debía ser miembro de la clase pagadora de impuestos del nivel 5 o superior.
  • Debía ser miembro de un patrimonio de 3.500 sextercios o superior.
  • Debía comprar su propio armamento.
Esta última división producía una clara división social (aparte de la división entre patricios y plebeyos) entre quienes podían comprar una mayor cantidad de armas y quienes no podían. Esto condujo a una separación en cuatro clases de soldados, según el armamento que pudieran aportar.
  1. Los vélites, los más pobres (quinta clase de contribuyentes y los más jóvenes). Estaban armados con jabalinas y corrían delante de la vanguardia, disparaban sus jabalinas y corrían tras la segunda línea. Su principal arma era la velocidad, así que no llevaban escudos ni ninguna otra protección.
  2. Los hastati, ciudadanos de cuarta clase que podían comprar un armamento básico. Formaban la primera línea del centro de la batalla. Eran pobres, de clase media o media baja y eran agresivos. Como estaban en primera línea y poco armados, su mortalidad era alta pero si sobrevivían, sus posibilidades de subir en el rango eran muy altas. Cómo eran de infantería ligera, no disponían de escudo o éste era muy ligero. Tenían dos pilas (plural de pilum, lanza).
  3. Príncipes: estaba formada por ciudadanos de tercera clase impositiva. Disponían de un conjunto completo de protección de primera calidad. Estaban considerados como el corazón de las legiones antes de la reformas de Mario. Formaban detrás de los hastati y los sustituían conforme iban cayendo estos. Como los anteriores, también tenían dos pilas. Su edad rondaba los treinta años.
  4. Los triari eran la tercera y última línea de infantería. Estaba formada por los veteranos de los príncipes y eran la élite de la infantería. Sólo entraban en la lucha cuando las dos anteriores líneas fallaban, cosa que no ocurría a menudo. Su armamento era muy completo y pesado. Portaban las lanzas más pesadas y largas, y las protecciones más fuertes y pesadas.
  5. Las equites: Ciudadanos ricos que podían permitirse un caballo. Eran parte de la orden ecuestre. Estaban armados con una lanza ligera y formaban una caballería ligera. Estaba formada por ciudadanos jóvenes de primera y segunda clase. Normalmente eran el paso previo para que los más ricos pudieran iniciar su carrera política. Cada miembro pagaba su armamento y protección, que consistía en espada, lanza, escudo, casco y armadura corporal.
Antes de las reformas, cuando se presentaba una amenaza, se les encargaba a los cónsules del día reclutar las tropas de cualquier ciudadano elegible. La regla establecida era que uno de estos cónsules era encargado de conducir a este ejército, formado principalmente por voluntarios, a la batalla. Los cónsules dirigían los ejércitos durante las batallas y eran, mayoritariamente, de origen aristócrata y no siempre eran la persona más adecuada para el cargo. La cuna pesaba demasiado en su elección.
Las reformas militares de Mario consistieron fue incorporar masivamente a las clases más pobres al ejército como una clase profesional de soldados con paga, reformó la estructura militar y les concedió una jubilación con la entrega de tierras en las tierras conquistadas. En el primer punto, se aceptó a masivamente en el ejército a los capite censi, a aquellos que son contados o censados por cabeza, es decir, a aquellos que no tenían propiedades y, por tanto, no podían pagar impuestos. Ya no tenían que aportar las armas, sino que estas les era descontada de la paga que, a partir de las reformas de Mario, pasaban a cobrar. También se les concedió una jubilación, no como una paga mensual, sino en la forma de entrega de tierras en las tierras conquistadas. Estas dos reformas consiguieron crear un ejército profesional. Un varón podía entrar en el ejército a los 16 años, jubilarse 30 años después y cultivar su pequeña parcela de tierra. Tenía un modus vivendi para toda su vida y una parcela de tierra que dejar en herencia a sus hijos. La segunda reforma consistió, en cuanto a los que nos atañe, en estandarizar y uniformar el armamento y las protecciones. Ya no habían clases dentro de las tropas de infantería de base.
Hasta las reformas de Mario, tal como hemos dicho, cuando se presentaba una amenaza exterior, los cónsules reclutaban a toda prisa a los soldados, que debían ser enviados urgentemente a la zona del conflicto, a veces a más de 2.000 kms de distancia. Con la reforma de Mario se creó un ejército profesional con residencia en fuertes protegidos por empalizadas en las limes o fronteras del imperio. La operatividad era mucho mayor que con el sistema antiguo.
Otro efecto de las reformas de Mario es la incorporación de íberos, galos, germanos y soldados de otros orígenes al ejército profesional romano. Muchos de estos no tenían la ciudadanía romana, pero se les concedía con la jubilación como premio, junto al lote de tierras. Los soldados germanos incorporados a las legiones romanas jugaron un papel clave en la evolución del Imperio Romano, tal como veremos.
A los efectos que nos atañen en nuestra historia, se crearon campamentos fortificados en las limes o fronteras con los pueblos germánicos, normalmente en la margen occidental del Rin.
También es importante recalcar que las reformas de Mario en el ejército fueron llevadas a cabo por la necesidad de hacer frente a los primeros pueblos germánicos, que estuvieron a punto de invadir la bota italiana.

LA BATALLA DE AQUAE SEXTIAE (102 AP)

La Batalla de Aquae Sextiae se produjo en el año 102 en un valle rodeado de colinas boscosas entre las legiones romanas conducidas por Cayo Mario y las tribus germánicas de los teutones, los cimbrios y los ambrones. En realidad los teutones, que se cree que vivían en la actual Dinamarca, se unieron a los otros dos pueblos en el año anterior, el 103. O sea, la batalla se celebró entre los romanos y tres pueblos germánicos, y no dos como dicen muchas webs, incluso wikipedia. El citado valle, donde hoy está Aix-en-Provence, es un paso obligado entre la península itálica y las Galias.
Una nota a destacar: hasta ahora hemos hablado de los germanos o de los pueblos germánicos como un todo, sin distinciones entre ellos, pero el lector comprenderá que los descendientes de estos pueblos se encuentran hoy en países como el Reino Unido, Alemania, Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia (esto se dice poco pero la verdad es que los francos vivieron en el este de Francia y el oeste de Alemania), Austria, Suiza, Luxemburgo, etc., pero se cree que los teutones hablaban un proto-alemán, un antecesor del alemán actual.
La Batalla de Arausio tuvo lugar mientras Cayo Mario vencía en la Guerra de Yugurta contra el reino de los Numidas, un pueblo bereber del norte de África. Al llegar a Roma se entera de la derrota de Arausio y que toda la península itálica estaba a merced de los pueblos germanos. Mientras los germanos "perdían el tiempo" en el norte de Hispania y en la Galia, los romanos organizan las legiones romanas bajo un nuevo patrón y se dirigen al norte a defender Roma en el estrecho paso de Aquae Sextiae.
Mario tuvo un tiempo crucial de casi tres años desde que llegaron al lugar hasta que llegaron los bárbaros para entrenar a sus tropas. Fortificaron las cimas de las colinas cercanas, pero Mario también mandó a un grupo reducido de tropas al Ródano a atacar a los germanos cuando llegaran. Estas tropas sirvieron de desgaste de los germanos.
Cuando estos llegaron a Aquae Sixtae se lanzaron sin orden ni concierto contra las fortificaciones romanas. Los legionarios aguantaron en formación protegiéndose con sus escudos y sus jabalinas destrozando la desordenada avalancha de germanos. Además Mario había colocado a sus tropas en las cumbres, obligando a los germanos a atacar cuesta arriba. Para rematar la operación, un numeroso grupo de soldados, unos 3.000 que, hasta entonces habían estado ocultos en un bosque cercano, se lanzó contra la retaguardia germana. Se dice que los romanos mataron a más de 100.000 enemigos y capturaron a unos 90.000 prisioneros. Todos los guerreros teutones desaparecieron en esta batalla. Si los teutones siguieron jugando un papel en la historia es porque una parte de ellos quedó en las costas de Jutlandia.

LA BATALLA DE VERCELAS (102 AP)

Lo mas asombroso de todo de todo es que no he logrado encontrar la relación clara y detallada entre la batalla de Aquae Sextiae y la de Vercelas, así que me la he tenido que inventar. Los hechos que conozco son, por orden cronológico, son:
  1. Los ambrones llegaron primero a Aquae Sextiae y no esperaron a los teutones, que iban detrás y se retrasaron. Fueron derrotados enseguida y con facilidad.
  2. Los teutones no atacaron a los romanos en pendiente y esperaron a los legionarios en el llano. Se vieron rodeados por los legionarios que estaban emboscados y les atacaron por la retaguardia, mientras los legionarios que estaban en las alturas, bajaron y les atacaron por la vanguardia.
  3. "Pero en Aquae Sextiae solo se consiguió un empate: a pesar de que los ambrones y los teutones habían sido eliminados, los cimbrios y el tercer grupo de invasión, compuesto por queruscos y marcómanos, aún eran unas fuerzas muy poderosas." (Fuente: wikipedia Guerra cimbria, apartado la venganza de Roma, final del segundo párrafo).
  4. "En el 101 a. C., los cimbrios cruzaron los Alpes." (mismo enlace siguiente párrafo).
  5. "Mario tuvo éxito al destruir la fuerza germánica en la batalla de Aquae Sextiae pero Catulo fue incapaz de detener a los cimbrios en el Paso del Brennero. Quinto Catulo apenas disponía de 10.000 hombres para enfrentar una marea de cerca de 200.000 germanos, la posición que había escogido era fácilmente rodeable y los romanos corría el riesgo de ser aniquilados, antes de llegar el enemigo Lucio Cornelio Sila provocó un motín entre los centuriones y forzó a su comandante a entrar en razón. Fue así como los cimbrios entraron en la Galia Cisalpina. Tras esto Mario marchó con sus legiones a ayudar a su colega, uniéndose ambas fuerzas romanas en Vercelae." (Batalla de Vercelas, apartado Antecedentes, último párrafo de este apartado).
De todo esto cabe deducir que después de los teutones, en tercer lugar, estaban estos tres pueblos y, al menos uno de ellos, los cimbrios, decidieron rodear los Alpes y entran en la península itálica no por el oeste, por Aquae Sextiae, sino por el este, por el paso del Brenero, que actualmente une Italia con Austria. Aquae Sextae, actualmente Aix-en-Provence, une Francia con Italia.
Con esta batalla acaba la guerra cimbria. Esta guerra tuvo muchos efectos sobre los romanos. No solo la reforma de las legiones, sino que además, alentó la enemistad entre Mario y Sila, lo que conduciría a una guerra civil. Pero este blog no trata sobre Roma, sino sobre Alemania, así que la conclusión que más nos importa es que, tras las dos últimas derrotas y la gran cantidad de muertos y prisioneros que produjo, durante los siguientes 100 años no se produjeron enfrentamientos entre romanos y los germanos. Se produjo una especie de paz armada entre ambos pueblos. Pero para los romanos no hubo paz, ya que hacia mitad del siglo I a. C. se produjo la Guerra de las Galias.

Cimbrian war
Guerra Cimbria
Escordicos
Escordici
Boii
Teutones
Cimbros
Nórico
Noricum
Aquilea (Italia)
Battle of Noreia
Batalla de Noreya
Battle of Aquae Sextiae
Batalla de Aquae Sextiae
Batalla de Vercelas
Battle of Vercelae
Cneo Papirio Carbón
Cneo Papirio Carbón (consul 113 a. C.)
Gaius Marius
Cayo Mario
Mariam Reforms
Reformas de Mario
Hombre nuevo

Paso del Brennero, Brenner Pass, Alamanes, los Alemanni y Batalla del lago Benaco.

Guerras y batallas entre romanos y germánicos

El mejor enlace que hay en wikipedia sobre las guerras y batallas entre los pueblos germánicos y el Imperio Romano es este en inglés: Germanic Wars. Yo también escribí sobre este tema en otro blog que dejé sin terminar: Historia de Alemania. Pero voy a centrarme en la traducción al español de las distintas batallas y guerras entre romanos y germánicos. Lee la siguiente entrada.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Introducción pueblos germánicos

Al igual que los pueblos celtas, nadie sabe de donde vinieron los pueblos germánicos. La primera vez que sabe algo de ellos es que vivían en el sur de la península de Escandinavia, en la península de Jutlandia y en el norte de Alemania, entre el río Ems al oeste, el río Oder al este, y al norte de las montañas Harz. Los agrupamos todos juntos porque sabemos que hablaban lenguas similares entre sí y que tenían un tronco original común, el protogermánico. La Cultura de la cerámica cordada puede ser, en todo o en gran parte, una manifestación de los primeros pueblos germánicos. Su historia se extiende desde el 2000 AP hasta la actualidad.
Los pueblos protogermánicos se cree que emergieron durante la Edad del Bronce Nórdico, que desarrollaron la Cultura de las Hachas de Guerra en el sur de Escandinavia. Durante la Edad del Hierro, varias tribus germánicas empezaron a expandirse en dirección sur (también sureste y suroeste) a costa de los pueblos celtas, lo que llevó después a siglos de conflicto con la Antigua Roma (en inglés, Germanic Wars). Pero en los inicios de sus migraciones, los vándalos, los gépidos y los godos ocuparon el área del sur de la costa báltica, más o menos entre los ríos Oder al oeste y el Vístula al este, es decir, más al este del área descrita antes. Y de este modo fueron sometiendo a las diversas tribus celtas, como los helvecios, que fueron confinados al área de lo que hoy es Suiza en el siglo I AP.
En el tiempo de Julio César, los pueblos germánicos se habían establecido en zonas muy extensas al este del río Rin, y hacia el sur habían alcanzado el río Danubio.
En los tiempos de este general romano (siglo I AP), Germania era el área geográfica al este del Rin pero que no intentó conquistar. De esta palabra nació el origen etimológico del concepto moderno de germánico.
Como pasó con los celtas, de los pueblos germánicos sabemos lo poco que sabemos gracias a los griegos y, sobre todo, a los romanos, cuyo imperio ayudaron a derribar.
Es por esta razón que debemos terminar esta introducción y estudiar en la siguiente los conflictos de los pueblos germánicos con los romanos.

Significado de pagano

La palabra "pagano" es un tanto confusa. Según el diccionario de la RAE, tiene tres acepciones, de las cuales nos interesa solamente la segunda.


Del lat. tardío pagānus 'pagano2', en lat. 'aldeano', der. de pagus 'aldea', 'pago2', por alus. a la resistencia del medio rural a la cristianización.

1. adj. Que no es cristiano ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos.
2. adj. Dicho de una persona: Que no ha sido bautizada.

Lógicamente, de "aldeano" se deriva la concepción de "inculto", que según el diccionario de la RAE significa "de modales rústicos o groseros o de corta instrucción".
Es, como poco, curioso que se acabe relacionando el término inculto o de poca cultura con la civilización greco-romana.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Significado de bárbaro

En primer lugar, hay que hacer una aclaración: cuando se habla de los pueblos germánicos se añade casi siempre el adjetivo calificativo de "bárbaros", que además en español suele asociarse en la mente del lector en sinónimo de "vándalos".
El Diccionario de la Real Academia española tiene varias definiciones de "vándalo". Las que más nos interesan son las dos primeras:

  1. Dicho de una persona: Que comete acciones propias de gente salvaje y destructiva.
  2. Dicho de una persona: De un pueblo bárbaro de origen germánico oriental procedente de Escandinavia.

Veamos ahora la definición de bárbaro en este mismo diccionario. Aparecen siete definiciones, pero solo nos interesan cuatro: la uno, la tres, la cuatro y la cinco.


  1. Dicho de una persona: De alguno de los pueblos que desde el siglo V invadieron el Imperio romano y se fueron extendiendo por la mayor parte de Europa.
  2. Perteneciente o relativo a los bárbaros.
  3. Fiero, cruel.
  4. Arrojado, temerario.
  5. Inculto, grosero, tosco.
Sin embargo, la principal definición, la primera, no se acopla bien al sentido original que para los griegos y romanos tenía el sentido de dicha palabra. Muchos historiadores, con más sentido de la historia que los miembros de la Academia, usan el término para referirse en el mismo sentido que los griegos y romanos: bárbaro era sinónimo de "extranjero", pero para la concepción del diccionario se refiere, aunque sin nombrarlos, a los pueblos germánicos exclusivamente.
Sin embargo, el diccionario de la RAE pone al principio la etimología de dicha palabra.
Del lat. barbărus, y este del gr. βάρβαρος bárbaros 'extranjero', voz de or. onomat., a partir del sonido bar.
Lo que resulta confuso para la RAE y en general para todos los españoles, los extranjeros lo tienen claro. Por ejemplo, esta definición de la palabra "barbarous" dice en su definición 6:
(among ancient Greeks) designating a person or thing of non-Greek origin
La definición de "barbarian" en el mismo diccionario habla directamente de extranjero pero en un sentido amplio. Dicho de otro modo, para los griegos, los romanos y los pueblos que tienen el inglés como lengua materna, tan bárbaros eran los pueblos germánicos como los celtas o los persas. Y otros idiomas europeos o de origen europeo siguen la misma tradición grecolatina. Es más, muchos historiadores españoles explican exactamente el significado exacto que para griegos y romanos tenía dicha palabra.
No se entiende muy bien la incongruencia del significado que la RAE le atribuye a la palabra.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Pueblos germánicos antigüedad - Borrador

En primer lugar, hay que hacer una aclaración: cuando se habla de los pueblos germánicos se añade casi siempre el adjetivo calificativo de "bárbaros", que además en español suele asociarse en la mente del lector en sinónimo de "vándalos".
El Diccionario de la Real Academia española tiene varias definiciones de "vándalo". Las que más nos interesan son las dos primeras:

  1. Dicho de una persona: Que comete acciones propias de gente salvaje y destructiva.
  2. Dicho de una persona: De un pueblo bárbaro de origen germánico oriental procedente de Escandinavia.

Veamos ahora la definición de bárbaro en este mismo diccionario. Aparecen siete definiciones, pero solo nos interesan cuatro: la uno, la tres, la cuatro y la cinco.


  1. Dicho de una persona: De alguno de los pueblos que desde el siglo V invadieron el Imperio romano y se fueron extendiendo por la mayor parte de Europa.
  2. Perteneciente o relativo a los bárbaros.
  3. Fiero, cruel.
  4. Arrojado, temerario.
  5. Inculto, grosero, tosco.
Sin embargo, la principal definición, la primera, no se acopla bien al sentido original que para los griegos y romanos tenía el sentido de dicha palabra. Muchos historiadores, con más sentido de la historia que los miembros de la Academia, usan el término para referirse en el mismo sentido que los griegos y romanos: bárbaro era sinónimo de "extranjero", pero para la concepción del diccionario se refiere, aunque sin nombrarlos, a los pueblos germánicos exclusivamente.
Sin embargo, el diccionario de la RAE pone al principio la etimología de dicha palabra.
Del lat. barbărus, y este del gr. βάρβαρος bárbaros 'extranjero', voz de or. onomat., a partir del sonido bar.
Lo que resulta confuso para la RAE y en general para todos los españoles, los extranjeros lo tienen claro. Por ejemplo, esta definición de la palabra "barbarous" dice en su definición 6:
(among ancient Greeks) designating a person or thing of non-Greek origin
La definición de "barbarian" en el mismo diccionario habla directamente de extranjero pero en un sentido amplio. Dicho de otro modo, para los griegos, los romanos y los pueblos que tienen el inglés como lengua materna, tan bárbaros eran los pueblos germánicos como los celtas o los persas. Y otros idiomas europeos o de origen europeo siguen la misma tradición grecolatina. Es más, muchos historiadores españoles explican exactamente el significado exacto que para griegos y romanos tenía dicha palabra.
No se entiende muy bien la incongruencia del significado que la RAE le atribuye a la palabra.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Sobre los celtas

Si en las entradas anteriores he dejado claro que no se conoce prácticamente nada sobre el origen de los celtas, también creo que no se sabe mucho sobre el final de este conjunto de pueblos.
Hay libros que ponen el énfasis en que los celtas eran una sociedad tribal que pivotaba sobre la guerra, liderada por una aristocracia militar belicosa. Estas afirmaciones me recuerdan un poco a  la Esparta o a la sociedad vikinga, pero creo que es un poco exagerada. Ponen como ejemplo que en el año 390 AP una tribu celta (los galos) saqueó Roma. Pero hablando de los romanos, en los siglos I AP y I los romanos conquistaron la mitad del mundo conocido entonces. Hablando de una sociedad belicosa hemos dado con la más belicosa y cruel del mundo entero en aquella época. Por ejemplo, los remeros de las galeras romanas eran esclavos que iban atados a estas naves de guerra, de tal modo que si el barco se hundía, irremediablemente se hundían y ahogaban todos. Los romanos eran especialmente crueles y despreciaban las vidas, las ajenas por supuesto, especialmente la de los esclavos y los habitantes de los territorios conquistados (hasta que estos terminaban incorporándose al Imperio y sus habitantes convirtiéndose en ciudadanos romanos, como pasó con Hispania y la Galia). La crucifixión, la pena de muerte muy dolorosa que se aplicó a Jesús, era una de las tantas que se aplicaban con total normalidad a los reos de muerte.
Admitimos que los celtas eran una sociedad guerrera porque encontramos armas (sobre todo espadas) en las tumbas, pero no hay que hacer un excesivo hincapié en este punto, pues de lo contrario, tergiversamos la realidad. La belicosidad no era una seña de identidad exclusiva de los celtas.
El modo de vida principal de los celtas no era el saqueo sino el pastoreo. Su ámbito de dominio era bastante amplio, y abarcaba regiones de Europa como las islas de Gran Bretaña y la de Irlanda, el noroeste de España, Francia, el sur de Alemania, Austria, la República Checa, el norte de Italia, los Balcanes e incluso, Turquía.
La lengua celta era, sin duda alguna, una lengua de origen indoeuropeo.
Los celtas eran, lo que griegos y romanos llamaban bárbaros, es decir, unos pueblos incultos e incivilizados. Esta es la auténtica visión de los celtas, no la romántica visión de unos pueblos con características cuasi sobrenaturales (algunos autores le otorgan a los druidas poderes mágicos) que vivían en aldeas y pequeños pueblos (no se conoce ninguna ciudad celta). Eran simples e ignorantes pastores, no agricultores. Criaban ovejas y cerdos y eran carnívoros (no comían apenas vegetales). Amaban la guerra pero sus armas eran primitivas. Cuando guerreaban carecían por completo de organización bélica y entrenamiento militar. Eso sí, tenían mucho valor, lo que les convertía en poderosos enemigos. Pero ninguna de esas virtudes eran suficientes para acabar con la organización y el enfrentamiento militar de las legiones romanas. Para empezar, los legionarios romanos eran soldados profesionales que vivían casi toda su vida (los que llegaban a licenciarse se les concedía una terreno y se dedicaban a la agricultura hasta el momento de su muerte) de su profesión. Sufrían (es la mejor palabra que encuentro) un auténtico entrenamiento militar que les convertía en abejas u hormigas de una máquina militar muy difícil de parar. De hecho, cuando desapareció el Imperio Romano de Occidente, desapareció también una forma de ver la guerra que no se recuperó plenamente hasta el siglo XIX con la creación del ejército moderno basado en los mismos principios de fuerte entrenamiento militar y obediencia ciega.
Se dice que toda regla general tiene sus excepciones. Algunas tribus galas, sin duda las más cercanas a los asentamientos griegos, alcanzaron un cierto nivel de civilización. Pero la norma general sigue siendo válida.
Las tribus celtas estaban totalmente desunidas. Solo una circunstancia, como la conquista de Las Galias por Julio César, unió momentáneamente a las tribus galas contra el invasor. Y esto ocurrió tan solo después de derrota tras derrota de las tribus galas ante las legiones romanas mandadas por Julio César. Este conflicto bélico comenzó en el 58 AP y terminó en el 51. Tan solo en el año 52 los galos se unieron detrás del único líder que tuvieron en toda su historia: Vercingetorix. La última batalla fue la de Alesia en el año 52.
Hasta el año 52 los romanos vencieron una a una a las diversas tribus galas, pero en ese años el nuevo caudillo de los avernios convenció a otros líderes de tribu de que sus enemigos no eran las tribus vecinas, sino que todas las tribus tenían un enemigo común. Ante la evidencia de que los romanos habían vencido durante los seis años anteriores a todas las tribus galas una a una sin que las tribus vecinas se inquietaran en lo más mínimo (probablemente incluso se alegraban de que los extranjeros vencían a sus enemigos seculares), se dieron cuenta de que la única forma de derrotar a los invasores era la unión. El resultado de esta última batalla en la guerra de las Galias fue que muchos galos fueron despojados de todos sus bienes y vendidos como esclavos. Sin embargo, este encuentro bélico con la civilización les dio, a largo plazo, algunas recompensas. Bajo los diversos gobernadores romanos, los galos se unieron como nunca antes. También el país cambió radicalmente: se construyeron ciudades, carreteras, puertos, baños romanos, teatros, villas romanas y, por primera vez, los galos se convirtieron en agricultores. El comercio floreció y los galos obtuvieron la ciudadanía romana, con todos los privilegios que ello conllevaba. Por ejemplo, no podían ser esclavizados, pero además podían prosperar en la política y en la milicia, y podían llegar a ser gobernadores u ocupar los más altos cargos de la milicia.
En contra de la visión romántica que se estableció en el siglo XIX de los celtas, lo cierto es que los galos, en el transcurso de pocas décadas, olvidaron su lengua y su cultura y adoptaron la lengua (el latín) y la cultura de sus vencedores como suyas propias.
Lo que pasó en los siguientes siglos es de sobra conocido. El Imperio Romano era bastante permisivo en cuanto a la religión. En el extremo sudeste del Imperio apareció una nueva religión, el cristianismo. Los emperadores romanos a veces la toleraron y, en ocasiones la persiguieron, pero nunca pudieron acabar con ella. Hacia el año 100 de nuestra era los primeros misioneros crisatianos llegaron a Marsella. Su progreso fue lento: tardó casi un siglo en alcanzar Lyon. En febrero del 313 Constantino publicó el Edicto de Milán, que estableció una tolerancia permanente hacia el cristianismo, y 25 años más tarde, aunque se dice que lo hizo en su lecho de muerte, el mismo emperador Constantino fue bautizado. El cristianismo conquistó todo el territorio de lo que hoy es Francia sin ninguna amenaza hasta la Revolución Francesa.
Pero las amenazas más fuertes vinieron del este: en el siglo V varias tribus bárbaras (godos, hunos, vándalos) invadieron el antiguo territorio galo. Pero esto es otra historia que contaremos en las siguientes entradas: la historia de los pueblos germánicos.
El relato más completo sobre los celtas que vivían en lo que hoy es Francia y Bélgica, aunque muy viciado en su análisis por los numerosos prejuicios que los roman os tenía sobre lo que ellos mismos llamaban los "pueblos bárbaros", fue el de Julio César: Comentarios sobre la Guerra de las Galias. Tenemos que suponer que los celtas que vivían en lo que hoy es territorio alemán o austriaco vivían y se comportaban de modo similar.
Los romanos empiezan a escribir sobre los galos cuando estos empiezan a preocuparles. Mientras los galos representaban una amenaza lejana o ninguna amenaza, no escribían prácticamente nada sobre ellos, tan solo algunos comentarios aislados. Por otra parte, todos los pueblos celtas vivían en la prehistoria: no sabían leer o escribir. Su cultura era tan solo de transmisión oral, por lo que ignoramos todo lo que ellos pensaban sobre sí mismos y sobre los griegos, los romanos y los germánicos. Y esta amenaza empezó a manifestarse en el siglo I AP cuando los galos, presionados por los pueblos germánicos, empezaron a entrar en conflicto en el límite que entonces tenía el imperio establecido en las estribaciones sur de los Alpes.
Contra la idea general firmemente asentada, el territorio que habitaban los galos era muy superior en tamaño al de la Francia actual; incluía territorios del norte de la península italiana (hoy Italia), de Bélgica, de Alemania (al oeste del río Rin), el oeste de Suiza y parte de los Países Bajos, así como Luxemburgo.
Ver el libro de Cassell, The Celts, desde el final de la página 26, y el libro Kingdom of the Celts. También France: A History